Ahorrar en gas: posible y rentable

El gas representa uno de los mayores gastos energéticos en los hogares españoles, especialmente en los meses fríos. La buena noticia es que con algunos ajustes en los hábitos y las instalaciones, es posible reducir el consumo de forma notable sin renunciar al confort. Aquí tienes diez estrategias ordenadas de más sencilla a más avanzada.

1. Ajusta la temperatura del termostato

Cada grado de más en el termostato puede suponer un incremento del consumo de entre el 5% y el 7%. La temperatura de confort recomendada es entre 19 y 21 °C durante el día y unos 15-17 °C por la noche. Usar un termostato programable o inteligente te ayuda a gestionar esto automáticamente.

2. Instala un termostato inteligente

Los termostatos inteligentes permiten programar distintas temperaturas según la franja horaria, el día de la semana o incluso tu ubicación. Algunos modelos aprenden tus rutinas y optimizan el funcionamiento de la caldera de forma autónoma, pudiendo generar ahorros notables en el consumo anual.

3. Purga los radiadores regularmente

El aire atrapado en los radiadores reduce su eficiencia: la parte superior permanece fría mientras la caldera trabaja más de lo necesario. Purgar los radiadores al inicio de la temporada de calefacción es una tarea sencilla y gratuita que mejora el rendimiento del sistema.

4. Revisa y mejora el aislamiento

Gran parte del calor generado por la caldera se pierde a través de ventanas mal selladas, paredes sin aislamiento y puentes térmicos. Invertir en un buen aislamiento (doble acristalamiento, burletes, aislamiento de fachada) reduce drásticamente la demanda de calefacción.

5. Reduce la temperatura del agua caliente sanitaria

La temperatura del agua caliente sanitaria no necesita superar los 55-60 °C para cubrir las necesidades habituales. Temperaturas más altas implican mayor consumo de gas. Algunos instaladores recomiendan 60 °C como mínimo para prevenir la legionela, especialmente en instalaciones con acumulador.

6. Usa la función de modo eco de la caldera

Muchas calderas modernas tienen un modo de funcionamiento económico que reduce la temperatura de trabajo cuando la demanda es baja. Consulta el manual de tu caldera para activarlo correctamente.

7. Aprovecha la luz solar

Durante las horas de más sol, abre las persianas y cortinas orientadas al sur para aprovechar el calor natural. Ciérralas cuando llegue la noche para retener el calor interior. Esta práctica, conocida como calefacción pasiva solar, puede reducir la demanda de calefacción sin ningún coste.

8. Cocina de forma eficiente

En la cocina también puedes ahorrar gas:

  • Usa tapas en las ollas para reducir el tiempo de cocción.
  • Adapta el tamaño del fuego al recipiente.
  • Aprovecha el calor residual apagando el fuego unos minutos antes de terminar.
  • Considera el uso de ollas a presión para preparaciones largas.

9. Mantén la caldera en buen estado

Una caldera sucia o con componentes deteriorados consume más gas para producir el mismo calor. El mantenimiento anual por parte de un técnico certificado es la mejor forma de garantizar que tu caldera funcione al máximo de eficiencia.

10. Considera cambiar a una caldera de condensación

Si tu caldera tiene más de 10-15 años, sustituirla por un modelo de condensación puede ser la medida con mayor impacto en el ahorro a largo plazo. Las calderas de condensación aprovechan hasta un 20% más de la energía del gas que los modelos convencionales.

Resumen de medidas por coste e impacto

Medida Coste Impacto en ahorro
Ajuste de termostatoNingunoAlto
Purgar radiadoresNingunoMedio
Burletes y selladoBajoMedio
Termostato inteligenteMedioAlto
Caldera de condensaciónAltoMuy alto

Combinando varias de estas medidas puedes conseguir reducciones muy significativas en tu consumo de gas, lo que se traduce en un ahorro económico real y en una menor huella ambiental.